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Cambiar la mente inconsciente Sidney Rosen, Mi vos ia contigo . Los cuentos didacticos de Milton Erickson.  "Lo que tú no adv...

HIPNOSIS Y CAMBIO INCONSCIENTE - LOS CUENTOS DIDACTICOS

Cambiar la mente inconsciente

Sidney Rosen, Mi vos ia contigo. Los cuentos didacticos de Milton Erickson. 


"Lo que tú no adviertes ,Sid, es que la mayor parte de tu vida está determinada en forma inconsciente". Cuando escuchó estas palabras de Erick, reaccione en la misma forma en que lo hacen mucho de mis pacientes cuando le digo eso mismo: pensé que lo que quería decir era que mi vida estaba predeterminada, y que todo cuando yo podría esperar era percatarme de esos tratamientos inconscientes tan firmemente establecidos. Pero más tarde comprendí que lo inconsciente no es por fuerza inmodificable. Todos y cada una de las experiencias actuales afectan tanto nuestra mente consciente como inconsciente. Si leo algún fragmento que mi vida, mi mente inconsciente deseará modificado; lo mismo si conozco una personita portante-importante para mí-. En verdad, la eficiencia de cualquier psicoterapia se funden la capacidad de la persona para cambiar, en gran medida como consecuencia de un encuentro con otra u otras personas.

En mi opinión, este cambio se logra de una manera tanto más efectividad permanente cuanto más se aplica el terapeuta a influenciar las pautas inconscientes de su paciente, que con frecuencia incluyen sus valores y marco de referencia. Erick sostenía este mismo punto de vista, y al final de su vida desarrolló un método muy fructífero para alcanzar este objetivo: su seminario didáctico.


La última vez que lo vi me explicó cómo había surgido la idea de este método: "el tiempo que dedicaba a un solo paciente era excesivo. Mi propósito era más bien enseñar a muchas personas a pensar y a manejar sus problemas. He recibido decenas y decenas de cartas que declaran: "usted modificó por completo mi manera de tratar a los pacientes". Tengo un gran número de pacientes pero los veo cada vez menos. Cada vez es mayor la cantidad de pacientes que tiendo, y cada vez durante menos tiempo". Le indagué: "¿y esto es consecuencia de ...?" Respondió: "de que viniera aquí y me dejasen relatarles historias. Luego volvían al lugar donde vivían y modificaba su práctica clínica."

Como es obvio, el hecho de "de que vinieran y me dejasen relatarles historias" implica expectativas y mensajes en muchos planos. Por ejemplo, cualquiera que pasase un tiempo junto a Erickson probablemente terminaría experimentando diversos niveles de trance hipnótico. La persona que tiene expectativas positivas, en estado de trance, se halla en mejores condiciones para coger los mensajes e influencia de que Erickson transmitía a través de sus historias. Y él afirmaba que si su oyente se "olvidaba" de alguno de sus relatos, vale decir, si desarrolla una amnesia con respecto a él, su efecto podía ser más potente todavía.

En su costumbre de narrar anécdotas y relatos Erickson seguía, desde luego, una antiquísima tradición. Los cuentos y las leyendas han sido utilizados desde tiempos inmemoriales para trasmitir valores morales, éticos y culturales. Ya se sabe: una píldora amarga puede tragarse más fácilmente si viene envuelta en una dulce cobertura. Tal vez alguien desestime una prédica moral directa, pero la orientación y la directiva de otro le resultarán aceptables si están insertas en una narración interesante, divertida y bien contada. Con este fin, los relatos de Erickson apelan a muchos artificios narrativos. Incluidos el uso del humor y de información interesantes-por ejemplo, datos médicos, psicológicos y antropológicos poco conocidos-. Las oficinas terapéuticas vienen intercaladas en relatos cuyo contenido tiene un vínculo muy remoto con las inquietudes del paciente y con los temas que el terapeuta enfoca manifiestamente.

El estado de trance, según Erickson es aquel en que más probabilidades hay que se produzca el aprendizaje y la apertura el cambio; no se refiere a un estado inducido de somnolencia. Los pacientes no son "sometido" dirigido por la voluntad del terapeuta, ni pierden el control de actos. En realidad, el francés un estado natural, que todos experimentamos. El estado de trance con el que más familiarizados estamos es el sueño diurno o ensoñación, pero también se produce en estado de trance cuando meditamos, oramos o realizamos determinados ejercicios-como el aerobismo, que ha sido denominado "meditación en movimiento"-en estas situaciones, ciertas vivencias sensoriales y psíquicas interiores asumen un carácter vivido, en tanto que pierden importancia los sonidos y movimientos exteriores.

En estado de trance los pacientes suelen comprender de manera intuitiva el significado de sueño, símbolos y otras manifestaciones inconsciente. Se preocupan de sus ideas y de sus problemas y se aproximan a lo que Erickson denomina "aprendizaje inconsciente". Pueden aceptar entonces con menores críticas las sugestiones del hipnotizador, aunque si ellas entran en pugna con los valores de individuo sostiene, en aceptación es sólo transitoria o no se produce. Pueden no recordar la experiencia de trance o parte de ella, pero esto no constituye un aspecto esencial.

Para ayudarlo entrar en trance, el terapeuta capta la atención del paciente y se dirige hacia su interior, hacia una búsqueda interna, de modo y generar una respuesta hipnótica. Esta última se relaciona con la necesidades y expectativas del paciente y con la directiva que le dio el terapeuta, y procede su "vasto depósito de conocimientos". Las sugestiones terapéuticas que apuntan a obtener una respuesta pueden ser directas y estar entremezcladas con una conversación corriente con la narración de un relato interesante.